Esmaltes cerámicos brillantes
Esmaltes brillantes en polvo para baja temperatura (1.020 a 1.040 °C), aptos para vajilla. Más de 20 colores sin plomo en 250 gr y 1 kg, y los transparentes y el blanco también en bolsas grandes.
Qué es un esmalte cerámico
El esmalte es un vidrio en polvo que se aplica sobre la pieza bizcochada y se funde en el horno. Deja la superficie impermeable, lisa y fácil de limpiar. Los de esta sección son brillantes y de baja temperatura: cocinan entre 1.020 y 1.040 °C, sobre pastas de baja como la arcilla blanca o roja.
Son aptos para piezas en contacto con alimentos —tazas, platos, mates, cuencos y fuentes— y los de color están formulados sin plomo.
Transparentes y blanco
- Transparente brillante (TP33 y TP27): deja ver lo que hay debajo —la pasta, los engobes, los pigmentos o el papel de transferencia—. Es el esmalte que más se usa en un taller, por eso se vende hasta en 25 kg.
- Blanco vajilla B37: cubre la pasta y deja la pieza blanca.
Cómo se prepara
Vienen en polvo y se mezclan con agua o con vehículo hidrosoluble, alrededor de 1 parte de esmalte por 0,9 a 1 de agua. Después se ajusta según cómo lo vayas a aplicar: más espeso para pincel, más líquido para inmersión o vertido. Conviene pasarlo por un colador o tamiz para sacar grumos.
Cómo se aplica
- Pincel: dos o tres manos cruzadas, dejando secar entre una y otra.
- Inmersión: se sumerge la pieza unos segundos; es lo más parejo para vajilla.
- Vertido: se vuelca el esmalte por dentro y se escurre.
Siempre hay que limpiar la base de la pieza: el esmalte que toca la placa del horno se pega al fundir. Para sostener piezas esmaltadas por todos lados están los soportes de 3 puntas.
Cómo elegir
- Brillante o satinado: si buscás un acabado más suave y sin reflejo, mirá los esmaltes satinados.
- Para gres: si tu pasta es de alta temperatura, van los esmaltes para gres.
- Piezas decorativas: los esmaltes artísticos dan efectos, pero no son aptos para vajilla.















